dimarts, 14 de maig del 2013

El Grito de Munch

Edvard Munch (1863-1944) creador y autor de esta obra, El Grito se cree que era un artista profundo y terriblemente angustiado. Su obra teniendo en cuenta este punto de vista, es la expresión pictórica de un miedo personal, de cuando él paseaba con un amigo; representando así una situación personal. Una situación al límite de temor y angustia ya insostenible. 

Edvard marcado por una niñez trágica (muerte de su madre y de su hermana a causa de tuberculosis) obsesionándose así en la muerte, la locura y la enfermedad plasmó esta obra. Este cuadro formaba parte de una colección de obras reunidas para ser expuestas de forma conjunta en 1893, "Friso de la vida" . El tema de las obras sería las fases del Amor, este cuadro expresaría la última etapa del enamoramiento, lleno de angustia ante la pérdida amorosa. El dolor, la soledad y la desesperación llenan la escena.


Aunque la mayoría de los historiadores y personas afirma que el cuadro representa lo explicado anteriormente, hay otro punto de vista. Haciendo referencia a los años 1883 y 1884 se produjeron violentas erupciones volcánicas en la isla de Krakatoa (Indonesia) cuyos ecos se sintieron a muchísimos kilómetros de distancia. Un día del mes de agosto la isla entera se convirtió en un cráter enrome por el que no paraba de salir material volcánico, arrasándolo todo. Dicen pues, que trato de reflejar ese momento, esa situación. 

Esta obra, marcó muy claramente el camino del expresionismo. El expresionismo, fue una corriente artística que buscaba la expresión de los sentimientos y las emociones del autor, más que la representación de la realidad objetiva. El artista expresionista buscaba un impacto emotivo en sus obras. Por tanto, lo importante de este movimiento es la forma y el sentimiento del autor. Es decir, la pintura se toma como un medio para desahogarse y ver la vida desde otro punto de vista. Las pinturas están caracterizadas por utilizar colores fuertes y puros, ademas de distorsiones en las formas, creando rostros desfigurados y tristes, mostrando esos sentimientos. La figura principal es una figura en un sendero con vallas que se pierde de vista fuera de la escena. En el fondo fuera de la escena, se aprecian dos figuras con sombrero que no se pueden distinguir con claridad. El cielo parece fluido y arremolinado, igual que el resto del fondo. 


Algunas curiosidades sobre esta obra son que varias de las versiones del cuadro han sido robadas en los últimos años. El Grito de la Galería Nacional de Noruega fue sustraída en 1994 y recuperada poco después. Mientras que dos obras, El Grito y Madonna del Museo de Munch en Oslo fueron sustraídas en agosto de 2004 ante la atónita mirada de los visitantes. Dos hombres descolgaron los cuadros y se los llevaron. Estuvieron dos años desaparecidos hasta que la policía detuvo en 2006 a los autores del robo  y lo devolvieron de nuevo al museo.


Por último, creemos que es importante conocer El Grito como icono ya que en el siglo XX adquirió un valor cultural como icono que comenzó en el período post-Segunda Guerra Mundial. En el año 1961 la revista Time utilizo esta imagen como portada dedicándola a los complejos de culpa y a la ansiedad. Ademas, en 1983 y 1984 el artista de pop Andy Warhol realizó varias estampaciones de seda sobra las obras de Much, creando así El Grito; convirtiéndose en un objeto de producción de masa.  


En este cuadro sea lo que sea, lo que Munch quería expresar ha dejado para la posterioridad un cuadro lleno de dramatismo y de curiosidad. 


dilluns, 6 de maig del 2013

La Última Cena; Leonardo

El cuadro de "La última cena" del famoso pintor Leonardo da Vinci se cree que es un fresco (pero este sistema le parecía a Leonardo muy precipitado) de una medida de 4,60 x 8,80 metros que fue pintado entre los años 1495 y 1498, en la pared del refectorio de la iglesia de Santa María delle Grazie (Milán), elegida por el duque Lodovico como capilla y mausoleo de familia, y cuyo tribuna y presbiterio había hecho renovar por Bramante en 1492.

Este cuadro fue pintado con óleo sobre el yeso seco. Esta técnica provoca su deterioro muy rápido y se tuvieron que hacer nombrosas restauraciones. Debajo de la capa principal de pintura subyace un esquemático bosquejo compositivo, esbozado en un color rojizo, de una manera que anticipa su habitual uso de cartones como herramienta preparatoria. Además, varias inundaciones también afectaron a la obra. Otro inconvenientes fue, la incorporación de una puerta en la sala el año 1652 ya que esta, cerceno los pies de varios personajes del mural.

También, en 1797 fue sometido a un ejército francés que utilizó la sala como establo y contribuyo a su deterioro. En el 1943, fue sometido a un bombardeo y finalmente en 1977 se inició un programa de restauración y conservación que mejoró mucho el mural, por eso, debemos decir que la mayor parte de la superficie original se ha perdido, debido a todos los acontecimientos nombrados anteriormente. 

Sabemos esto por el trabajo de Pacioli, que afirma tal cosa en el tercer capítulo de su libro De divina proportione. En la pintura observamos el momento en el cual Leonardo elige congelar el tiempo  de la última cena, en el que Jesús anuncia que entre los discípulos hay un traidor. Se forman cuatro grupos de tres personajes donde cada uno plasma una emoción humana: estupor, ira, miedo... 

De este modo Leonardo estudió las poses, las expresiones faciales y la fisionomías de muchos de sus contemporáneos.
Las identidades de cada uno de los apóstoles es y ha sido siempre un tema muy discutido, pero según una reproducción de la obra que se guarda de Lugao, los personajes que aparecen en la pintura son de izquierda a derecha: Bartolomé, santiago el Menor, Andrés, Judas, Pedro, Juan, Tomás, Santiago el mayor, Felipe, Mateo, Judas Tadeo y Simón el Cananeo. Además, muchos historiadores dicen que se trata de una composición iconográfica de la Eucaristia ya que Jesús está señalando con las dos manos el pan y el vino que aparece encima de la mesa.  Por otra parte, dicen que solo está reflejando el anuncio de la traición. Pero, en lo que si que coinciden todos los historiadores es en que la mejor posición para apreciar bien la obra es a unos cuatro metros sobre el nivel del suelo y entre unos siete o nueve de distancia.


Además, como detalles importantes que debemos destacar; se cree que la persona que hay a la izquierda de Jesús, Juan como hemos dicho anteriormente no es él. Si no más bien es el rostro de una mujer.

En contraste con Jesús, podemos decir que viste con una ropa colorida y se inclina en dirección opuesta a la figura central. De esta forma el espacio que se deja libre, se aprecia la forma de una "V", al mismo tiempo que sus cuerpos forman la forma de una "M".

Como detalle curioso, cerca de la figura de Pedro, aparece una mano que sujeta un cuchillo pero no pertenece a ningún cuerpo de los presentes.

También, observamos a Tomás que parece que se enfrente a él con el gesto de un dedo alzado o como lo llaman muchos autores (con el gesto de Juan). Y por último, Judas Tadeo se ve como le da la espalda a Jesús. Este es el que consideramos como hemos dicho el autorretrato del propio Leonardo. 

Por tanto, podemos decir que se trata de una obra de arte con muchos mensajes escondidos y un olvidado simbolismo, dando así lugar a muchas especulaciones y a muchas teorías. Sin embargo, debemos hacer mucho más en este campo si queremos desentrañar la mente de nuestro autor, Leonardo.